Procedimientos de Mantenimiento Rutinario para Equipos de Riego por Aspersión Agrícola
La clave para el buen funcionamiento de los equipos de riego por aspersión agrícola no reside en técnicas complejas de reparación, sino en consolidar las inspecciones regulares, la limpieza y el mantenimiento sencillo como parte de los hábitos operativos diarios. Este trabajo rutinario prioriza la prevención, resolviendo pequeños problemas antes de que se conviertan en averías graves o provoquen un desperdicio de agua, garantizando así la continuidad, la uniformidad y la eficiencia general del riego.
El primer paso del mantenimiento rutinario es la inspección y preparación previa y posterior al riego. Antes de poner en marcha el sistema, el operador debe dedicar unos minutos a recorrer la tubería para realizar una inspección visual: comprobar si hay fugas evidentes o salpicaduras de agua en las interfaces y válvulas de las tuberías principales y secundarias; comprobar si hay humedad anormal cerca de la bomba de agua; limpiar la maleza, la tierra o los residuos de cultivo alrededor de los aspersores para garantizar una rotación o pulverización sin obstrucciones; revisar el filtro o la malla de entrada, eliminando cualquier residuo atrapado para garantizar una entrada de agua sin obstrucciones. En el caso de bombas de agua accionadas por correa o diésel, también se debe comprobar la tensión de la correa y el nivel de aceite. Tras el arranque, deje que el sistema funcione brevemente a baja presión para observar el correcto funcionamiento de los aspersores, la uniformidad del patrón de pulverización y la suavidad de la bomba.
La observación durante el funcionamiento y la limpieza inmediata tras el apagado son aspectos fundamentales del mantenimiento. Durante el riego, inspeccione el campo con regularidad. Si detecta una acumulación persistente de agua en una zona determinada o un aspersor que no gira o gira de forma anormal, registre la ubicación e investigue inmediatamente tras el apagado. Después de cada riego, si el agua está turbia, se recomienda hacer funcionar la bomba con agua limpia durante unos minutos para eliminar cualquier sedimento que pueda haberse acumulado en el interior de la bomba y en las tuberías. A continuación, apague la bomba y limpie la carcasa de la bomba con un paño húmedo para eliminar la suciedad y facilitar la disipación del calor. Simultáneamente, drene manualmente el agua acumulada en los extremos de las tuberías o en zonas bajas (especialmente en estaciones frías para evitar la congelación y el agrietamiento) y revise si hay daños en los conectores rápidos y otras conexiones.
Realizar un mantenimiento profundo periódico y llevar registros detallados es crucial para garantizar la fiabilidad a largo plazo. Dependiendo de la frecuencia de uso, se debe realizar un mantenimiento más completo cada una o dos semanas o mensualmente: Añada la cantidad adecuada de grasa a las piezas que requieren lubricación, como los cojinetes de la bomba, según se especifica en el manual de instrucciones; revise y apriete todos los pernos de anclaje y abrazaderas de tubería; en el caso de los aspersores, retire algunos para comprobar si hay desgaste u obstrucción en los filtros internos y las piezas giratorias, limpiando o reemplazando según sea necesario. Elabore un registro de mantenimiento sencillo para todo el sistema, registrando la fecha de cada inspección, los problemas detectados y las medidas correctivas adoptadas. Antes de un almacenamiento prolongado al final de la temporada de riego, se debe realizar un mantenimiento exhaustivo: drene toda el agua de las tuberías y bombas; aplique aceite antioxidante a las piezas metálicas móviles; guarde el equipo en un lugar seco. Este proceso completo, desde los controles diarios hasta los periódicos y el mantenimiento de registros, maximiza la vida útil del equipo y garantiza que cada gota de agua se utilice de manera eficiente para el crecimiento del cultivo.
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