Cómo determinar fácilmente si el riego es uniforme y suficiente
La forma más directa de comprobar la eficacia del riego es comprobar si el agua se distribuye uniformemente y en cantidad suficiente. No se necesita equipo profesional; mediante simples observaciones de campo y pruebas prácticas, puede evaluar rápidamente la situación y ajustar sus métodos de riego en consecuencia. Los métodos principales para determinarlo son: observar la superficie, examinar el suelo, medir la profundidad y observar el cultivo.
Métodos sencillos para determinar si el riego es uniforme:
Observe el flujo de agua superficial y la acumulación de agua: Recorra el campo durante e inmediatamente después del riego.
Si observa que el flujo de agua se concentra en unas pocas líneas, mientras que grandes áreas permanecen secas, indica una distribución desigual del agua (esto podría deberse a surcos irregulares, aspersores obstruidos o ángulos incorrectos).
Si observa algunas áreas inundadas, mientras que las áreas adyacentes, ligeramente más altas, permanecen secas, indica un terreno irregular que provoca que el agua se desvíe de su curso.
(Para riego por aspersión) Observe si todos los aspersores giran con normalidad, si las áreas de aspersión se superponen correctamente y si hay puntos ciegos secos evidentes.
Método de inspección posterior a la lluvia: Medio día o un día después del riego (hasta que el agua superficial se haya filtrado), recorra el campo en diferentes puntos con calzado plano.
Sienta la consistencia del suelo en cuanto a textura y color. Si algunas áreas están blandas y se hunden, con un color más oscuro, mientras que otras están duras y de color más claro, esto indica un riego desigual.
Corte el perfil del suelo: Este es el método más fiable. Aproximadamente un día después del riego, utilice una pala para seleccionar uniformemente varios puntos en el campo (como el borde, el centro y el final del campo, o el centro y el borde del área de riego por aspersión) y excave verticalmente un perfil de suelo de unos 20-30 cm de profundidad.
Observe la consistencia de la humedad y el color en todo el perfil. Si hay diferencias significativas en la profundidad de la humedad y la intensidad del color entre los diferentes puntos, esto indica un riego desigual.
Un método sencillo para determinar si el riego es suficiente:
Mida la profundidad de la humedad: Con una pala o regla, mida directamente la profundidad de penetración del agua a través del perfil del suelo. ¿Ha llegado esta profundidad a la capa activa principal de las raíces del cultivo? Para la mayoría de las hortalizas y cultivos de raíces superficiales, el agua debe aplicarse a una profundidad de 15-25 cm; para cultivos extensivos como el maíz o los frutales, puede ser necesario regar a mayor profundidad (30-50 cm o más). Si solo los primeros centímetros están húmedos, definitivamente no es suficiente.
Use una sonda o varilla sencilla: Después de regar, inserte con fuerza una varilla de acero delgada y larga, un alambre grueso o una vara de madera puntiaguda en el suelo.
Sienta la resistencia: El suelo seco ofrece una resistencia considerable y es difícil de insertar; el suelo húmedo facilita la inserción. La profundidad a la que se puede insertar fácilmente es un indicador rápido de la profundidad de la capa húmeda.
Observe la respuesta del cultivo: Observe las hojas del cultivo un tiempo después del riego (entre medio día y un día).
Si las hojas previamente marchitas se enderezan y se despliegan de nuevo, indica un riego oportuno y suficiente.
Sin embargo, si el cultivo permanece desganado durante un período prolongado después del riego, o si las hojas están oscuras y el crecimiento es lento, puede indicar un riego insuficiente (o un riego excesivo que provoca la pudrición de las raíces).
Cálculo del tiempo y la experiencia: Para métodos de riego fijos (como el riego por goteo o por aspersión), registre el tiempo de riego razonable necesario para lograr una profundidad de humedad suficiente. Esto le permite controlar el tiempo y determinar el volumen de agua.
En resumen: El método combinado más eficaz consiste en excavar la tierra en diferentes puntos del campo aproximadamente un día después del riego y comparar la consistencia de la profundidad de humedad y el perfil del suelo. Simultáneamente, observe la superficie y el estado del cultivo. Desarrollar este sencillo hábito de inspección le permitirá identificar rápidamente problemas de riego, ya sea ajustar el tiempo, mejorar el método o reparar el equipo, garantizando que cada gota de agua se aproveche al máximo y que los cultivos crezcan de forma uniforme y vigorosa.
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